23 sept. 2015

TU ÚLTIMA MORADA



Tendría que cerrar los ojos
Si fuera necesario
Para no verte sufrir.

Tendría que acallar tus ruegos
En el silencioso espacio del olvido
Donde las voces se ahogan en un mar de lágrimas
Y se marchitan con su sal
Los campos sembrados de muertos.

Tendría que cerrar con fuerza mis manos
Temblorosas y vacías
Plenas de impotencia y sufrimiento
De tanto invocar al cielo
Por la quietud serena de tu alma.

Tendría que huir
A los confines más lejanos del recuerdo
Donde nada
O casi nada
Me hiciera
Estremecer de miedo
Al verte desfallecer
En la playa junto a las aguas
Que se llevan sigilosas
Tu pequeño cuerpo.

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